MATAR UN ELEFANTE CON UN MATAMOSCAS

EN EL TRISTE PUEBLO FANTASMA DE HORTINGHAM, CERCA DE LA FRONTERA, LA ÚNICA SEÑAL DE VIDA HUMANA ES EL RECHINAR DE UNA ANTIGUA MECEDORA. NUNCA SE VE NADIE SOBRE ELLA PERO DE VEZ EN CUANDO ARRANCA A MOVERSE RÍTMICAMENTE, LLAMANDO LA ATENCIÓN DE LOS TURISTAS. ELLOS SÓLO VISITAN EL LUGAR PARA SER TESTIGOS DE ESE MOMENTO MÁGICO Y PARANORMAL. CADA TURISTA PAGA UNA CANTIDAD DE DINERO ANTES DE ENTRAR AL PUEBLO.

LOS OPERADORES TURÍSTICOS SON GENTE DEL PUEBLO DE AL LADO. EL POBLADO DE SAN ANDRÉS. LOS GUÍAS CUENTAN UNA HISTORIA SOBRE LA LLEGADA DE UNA TURBA DE MALEANTES QUE TOMÓ EL PUEBLO, VIOLÓ A LAS MUJERES, MATÓ A LOS HOMBRES Y EXPULSÓ A LOS NIÑOS, DEJÁNDOLOS VAGAR POR EL DESIERTO DURANTE AÑOS, FORMANDO TRIBUS DE NÓMADES QUE HABITARON LAS ARENAS DE LA ZONA POR AÑOS.

ESOS NÓMADES AL MULTIPLICARSE Y CRECER VOLVIERON AL PUEBLO ARMADOS HASTA LOS DIENTES Y ASESINARON A CADA MALEANTE QUE ENCONTRARON, DE LAS MANERAS MÁS SANGUINARIAS POSIBLES. COLGADOS, DEGOLLADOS, PELADOS, QUEMADOS Y HASTA DESMEMBRADOS CAYERON TODOS LOS DELINCUENTES EN MANOS DE LA TRIBU DE NIÑOS SALVAJES.

LOS NIÑOS NO RETOMARON EL PUEBLO PORQUE SE HABÍAN ACOSTUMBRADO A SU VIDA LIBRE EN LA NATURALEZA. SÓLO DEJARON UNA NOTA PEGADA EN EL ARMARIO DEL AYUNTAMIENTO QUE DECÍA: NUNCA TRATES DE MATAR UN ELEFANTE CON UN MATAMOSCAS.