Y VICEVERSA

ENTRE LOS VEINTE Y LOS TREINTA FUI UNA MEZCLA DE BALA PERDIDA CON BOMBA DE TIEMPO. UN EXPERIMENTO DEL DESTINO Y A LA VEZ UN INVENTO DE MI PROPIA IMAGINACIÓN. UN PERSONAJE CREADO EN MI MENTE. ESA MENTE IRRESPONSABLE Y VAGABUNDA. CONFLICTIVA COMO POCAS Y A LA VEZ IDEALISTA EN BUSCA DE LA PAZ INALCANZABLE.

FUERON DIEZ AÑOS AL MANGO. A LA DERIVA. A LA MALA. ES DECIR, A LA YA QUE CHUCHA. TODO ERA NUEVO Y ABURRIDO A LA VEZ. TODO ERA UN BUEN PRETEXTO PARA MANDAR TODO AL CARAJO Y PONERSE UNA VEZ MÁS AL BORDE. ENTRE EL RIESGO Y EL FRACASO. ENTRE LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN. UN VIAJE SIN RUMBO, SIN REGRESO Y SIN FUTURO.

EN EL CAMINO HICE DE TODO Y DEJÉ DE HACER MUCHO MÁS. DESHICE LO QUE ESTUVO A MI ALCANCE DESHACER. Y SOBRE LOS ESCOMBROS RECONSTRUÍ MIL VECES UN IMPERIO INCAPAZ DE GOBERNAR NADA MÁS QUE SU PROPIA DECADENCIA.
CUMPLÍ 20 CREYENDO EN NADA, 25 CREYENDO EN CASI NADA Y A LOS 28 CAÍ EN EL ABISMO MÁS PROFUNDO QUE JAMÁS CONOCÍ. EL 18 DE ABRIL DEL 2002 ME TUVIERON QUE DESPERTAR A CACHETADAS PARA QUE VAYA AL BAR DONDE ME TOCABA CANTAR. UN TEQUILA ME EMPUJÓ AL ESCENARIO Y DOS MÁS ME LLEVARON DE LA MANO A TRAVÉS DE DIEZ O DOCE CANCIONES QUE ME HICIERON OLVIDAR POR UNA HORA QUE ME ESTABA HACIENDO VIEJO.

HOY A LOS 36 SIENTO QUE VALIÓ LA PENA SER TAN TERCO, ENTREGAR LA VIDA POR UNA CAUSA Y SOBRETODO ENTRARLE SIN MIEDO AL DESORDEN, SIN MIEDO A TERMINAR HERIDO. TENIENDO CLARO QUE LAS HERIDAS SON MEDALLAS EN EL PECHO DEL SOLDADO. CREYENDO FERVIENTEMENTE QUE SIN SACRIFICIO NO HAY BENEFICIO. QUE SIN DOLOR NO HAY AMOR Y VICEVERSA.

POR EDWIN TOSHIBA